Maduro inscribe su candidatura para unas elecciones a su medida

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El opositor Henri Falcón fracturó la Mesa de la Unidad Democrática al decidir entrar en competencia.

La formalización de la candidatura de Nicolás Maduro este martes fue con toda pompa. Empezó con una especie de acto reflexivo frente al féretro del ‘comandante eterno’ Hugo Chávez, siguió con una caravana y terminó con un mitin muy cerca de la sede del Consejo Nacional Electoral, donde fue recibido entre abrazos por las autoridades comiciales.

“Juntos todo es posible” fue el leit motiv de la jornada y es el previsible eslógan de una campaña que durará menos de dos meses y con la que el oficialismo pretende una victoria aplastante el 22 de abril.
“¡Des-pa-ci-to, vamos a meterle 10 millones de votos por el buche!”, dijo el mandatario emulando la promesa de Chávez en las elecciones presidenciales de 2006 a una oposición que, a diferencia de entonces y por primera vez en 60 años decide, en bloque, no participar en una contienda presidencial, aunque con una notoria fractura: la inscripción de la candidatura del exgobernador del estado Lara, Henri Falcón, miembro de la Mesa de Unidad Democrática y quien después de “intensas evaluaciones” decidió competir.
Horas antes de su inscripción y por medio de una carta dirigida al presidente Maduro, la MUD había reiterado que no iba a participar en las elecciones presidenciales por carecer de garantías mínimas para una competencia limpia.“Estas elecciones, en esas condiciones, no solucionarán nada. Todo lo contrario, no serán creíbles. Cerrarán la única válvula de escape a la tensión nacional”, dice el texto.
Los opositores reiteran que su participación está sujeta a condiciones “no negociables” como una nueva fecha electoral, la recomposición de la directiva del Consejo Nacional Electoral, la habilitación de todos los partidos y candidatos de la oposición, al igual que garantías de participación mínimas como la reapertura del registro electoral. Todo bajo la mirada vigilante de una misión de observación internacional dirigida por Naciones Unidas.
La Asamblea Nacional también acordó descalificar las elecciones: “Es un proceso sin garantías de respeto a la voluntad popular”.
Hasta última hora hubo algunos contactos entre representantes de la oposición y el gobierno para tratar de, al menos, retrasar la fecha electoral, sin lograr resultados.
Mientras más lejana se ve la posibilidad de que se cumpla alguna de estas condiciones, el presidente-candidato Maduro entiende que la abstención será la sombra del proceso. La descalificación a la oposición fue automática: “Si no se inscriben es porque han recibido la orden del imperio norteamericano (…) si no participan ¿cómo creen que van a tener el poder?
Pero, en realidad, el tarjetón presidencial quedó como el chavismo llevaba meses diseñándolo. Mucho antes del retiro formal de la MUD, el oficialismo neutralizó las posibles candidaturas de Leopoldo López y Henrique Capriles (en prisión domiciliaria e inhabilitado, respectivamente), quienes serían sus rivales de mayor peso político.
También, a través del CNE, habían quedado inhabilitados tanto la MUD como dos de sus principales partidos, Primero Justicia y Voluntad Popular, para presentar su logo o apoyar alguna candidatura.
En cambio, Maduro siempre apuntó a Falcón y Henry Ramos Allup como sus posibles contendores, integrantes de las filas opositoras con escaso respaldo popular, según los sondeos. De los partidos grandes solo quedaba Acción Democrática como el único con posibilidad de participar, pero este –con Ramos Allup a la cabeza– se plegó a la decisión de la coalición de no concurrir.
Con la clara excepción de Falcón, Maduro competirá con un racimo de candidatos desconocidos, encabezados por dos pastores evangélicos: Javier Bertucci, jefe en Venezuela de la Iglesia Marathana, y Luis Ratti, quien fue miembro del Frente Nacional Hugo Chávez y se presenta por iniciativa propia. Se les une el ingeniero Reinaldo Quijada, también de un partido cercano al chavismo –el Unión Patriótica Popular 89– pero quien se declara “no madurista”.
El general retirado y participante en los intentos de golpe de Estado del 4 de febrero y 27 de noviembre de 1992 Francisco Visconti también se inscribió y dice ser cercano al “ideario bolivariano”, mas no al actual presidente.
Falcón había participado en las filas del chavismo hasta el 2010, cuando renunció con una carta pública dirigida a Hugo Chávez y pasó formalmente a la oposición cuando, en 2013, fue el presidente del comando de campaña del entonces candidato Capriles. Fue alcalde de Barquisimeto por ocho años y otros tantos gobernador de Lara, logrando un liderazgo consolidado en el centro de Venezuela, pero prácticamente desconocido y sin arraigo en el resto del país.
Asegura que será la voz del 70 por ciento de venezolanos opositores que quieren cambiar al régimen de Maduro y se muestra confiado en que su candidatura logre una movilización masiva, a pesar de que el proceso no sea transparente, como ha reconocido.